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Bombardeados diariamente por miles de impactos publicitarios, muchos directos y otros más sutiles, nos hemos ido anestesiando frente a ellos, e incluso ya hemos tomado la decisión de que nos incomodan. Si eres empresa y te consideran spam, estás fuera del juego.

Estamos en un mundo donde empezamos a pensar en los mensajes publicitarios directos como una invasión a nuestra intimidad.

  • Ya no nos creemos todo lo que nos cuentan con tanta facilidad como hace unos años.
  • Recibir un EMail con el  texto “OFERTA” en el campo del asunto equivale a un envío directo a la papelera.
  • Es tanta la información que recibimos, que solo vemos la pestaña que nos lleva a él.

Ante esta situación, llegar al consumidor es cada vez más difícil. ¿ Sí ?  No lo creo. Sinceramente es el momento de empezar a hacer publicidad enfocándola hacia el corazón.

Hoy cualquier marca, no solo las grandes marcas, deben de hacerlo, sino es posible que su cartera de clientes deje de emocionarse con ella.

Para poder llegar al corazón es evidente que el único camino será contar una buena historia y deberemos intentar contar buenas historias para que la gente compre nuestros productos.

Es posible entonces que cambien los valores y podamos imaginarnos un mundo donde solo se comprará a las marcas que demostraran, no solo una calidad en su producto, si no también por una calidad social.

Todo esto no es nuevo, las grandes marcas siempre han asociado emoción a producto, campañas muy caras y mundiales, pero el momento actual demanda que “todas” las marcas lo hagan y Internet conjuntamente con toda su tecnología asociada, pueden permitirlo.

Asistimos actualmente a un progresivo flujo de dinero para inversión publicitaria del formato televisivo al formato Internet, donde no es importante el prime time, donde el acceso es desde cualquier parte y con una franja de público muy amplia.

Bien pues, manos a la obra, ¿ No? Supongo que el Sr. que venda camisetas podrá pensar una buena historia sobre camisetas;

  • Contar como las hace.
  • También podrá contar técnicas de estampación o incluso podría lanzar una serie de camisetas con frases positivas numeradas al mismo coste que las otras o incluso más baratas, para luego contar la experiencia.
  • O contar las emociones sentidas por sus clientes en el momento que llevaban sus camisetas.
  • O…

Las posibilidades son tantas como productos hay.

El único punto que se deberá de tener en cuenta para que el mensaje sea profundo y cale, será contar historias que demuestren hechos, historias que formen parte, no del momento, sino del concepto de empresa. Historias que formen parte de tu historia, historias con emoción.

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